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Aginagalde niega haber colocado dos bombas trampa en Hernani

"En esta acción concreta no he participado", ha asegurado el miembro de ETA ante el tribunal.

El miembro de ETA Beñat Aginagalde. EFE
El miembro de ETA Beñat Aginagalde. EFE
El miembro de ETA Beñat Aginagalde. EFE

AGENCIAS | REDACCióN

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El miembro de ETA Beñat Aginagalde ha negado haber colocado dos bombas trampa en 2009 en un monte de Santa Bárbara de Hernani (Gipuzkoa), que finalmente no hizo explosión.

Aginagalde, recientemente condenado por el asesinato de Isaías Carrasco, y Joanes Larretxe se han sentado hoy en el banquillo acusados por haber colocado entre la vegetación del monte las dos bombas que no explotaron, y también una tercera que sí lo hizo sirviendo así como cebo para atraer a los agentes, unos hechos por los que se enfrentan a una petición fiscal de 401 años de cárcel por 25 tentativas de asesinato, pertenencia a ETA y fabricación de explosivos.

Al comienzo del juicio, Aginagalde se ha limitado a afirmar: "No voy a declarar, en todo caso quiero decir que en esta acción concreta no he participado. Estoy condenado por otras acciones, pero en esta acción concreta no he participado en ningún modo".

"Solo tengo que decir que soy militante de ETA y que de aquí en adelante no voy a responder a las preguntas", ha dicho por su parte Larretxe.

En el juicio también ha declarado Manex Castro, ya condenado por esta acción, quien ha intentado exculpar a Aginagalde y se ha desdicho de la declaración inculpatoria que hizo tras su detención porque estaba, ha dicho, "bajo torturas y amenazas".

Durante la vista, que continuará mañana con las pruebas periciales, ha declarado un ertzaina que acudió al monte en los momentos posteriores a la explosión del primer artefacto, colocado junto a un repetidor de telefonía.

Ha explicado que el primer artefacto tenía la "intención clara" de llamar la atención para que acudieran allí patrullas policiales, pero que lo realmente dañinos eran los dos que no explotaron, colocados dentro de mochilas.

Estas dos bombas tenían 8,5 y 10 kilos de explosivo y metralla, con lo que sus efectos hubieran sido "devastadores", ha resumido el policía, quien ha explicado que si no explotaron en un primer momento es porque nadie pasó por el lugar donde había colocado un cordel que los accionaba, ya que las fuerzas policiales decidieron esperar a que se hiciera de día.

Otro de los motivos por los que el agente se ha mostrado convencido de que la intención era matar a miembros de la policía vasca es que los miembros de ETA colocaron dos papeles con la inscripción "Kontuz bonba ETA" ("Peligro bomba ETA"), uno en la cuesta de acceso al repetidor y otro en éste, y pintaron las mismas palabras en un muro.

A su juicio, estas palabras tenían como finalidad asustar a las personas que hubieran pasado por allí, pero no a los policías, que tenían que rastrear el lugar para cumplir con su labor.

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