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01/12/2020

09:50

Felipe Etxebarria

Análisis

Doble reto de la UE

Felipe Etxebarria

Por una parte, las negociaciones sobre los presupuestos que Polonia y Hungría bloquean y que ponen en riesgo el futuro de la UE, y, por otra parte, el 'brexit'.

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La UE encara dos grandes retos en la recta final del año 2020: las negociaciones sobre el presupuesto comunitario que Polonia y Hungría bloquean y que ponen en riesgo el futuro de la UE, y las negociaciones del brexit con el Reino Unido sobre las relaciones comerciales desde el 1 de enero del 2021.

El persistente veto de Hungría y Polonia al paquete presupuestario para el periodo 2021-2027 y a las ayudas para hacer frente a la crisis de la COVID-19 pone en peligro la principal herramienta de la UE para llevar a cabo sus políticas.

Como se recordará, tras duras negociaciones, la UE alcanzó un acuerdo en julio sobre una dotación presupuestaria total de 18 243 billones de euros. Esto es 10 743 billones para el marco presupuestario plurianual (2021-2017), y además, 750 000 millones de euros para medidas extraordinarias de recuperación después de la pandemia de la COVID-19. Pero este acuerdo está ahora en el aire por la oposición de Hungría y Polonia a la condicionalidad que recoge el texto de respetar el sistema democrático (la independencia judicial y libertad de prensa). Consideran que suscribir el acuerdo representaría un suicidio para ambos regímenes populistas.

El segundo reto, las negociaciones del brexit, continúan estancadas. Durante este fin de semana y en un ambiente muy escéptico han tenido lugar en Londres las decisivas conversaciones del equipo de la UE con Michel Barnier al frente, conversaciones que han dado escasos avances. El Parlamento Europeo considera muy difícil que un eventual voto de aprobación de la Eurocámara se produzca a tiempo antes de finales de año, si para este miércoles no hay un acuerdo por parte de los dos equipos negociadores. Dos obstáculos bloquean el acuerdo: el acceso de los pesqueros europeos a aguas británicas y los mecanismos de vigilancia mutua sobre los estándares medioambientales, sociales y ayudas de estado que garanticen la igualdad de condiciones para la libre competencia.
Londres acepta mantener altos estos estándares pero rechaza que la actual legislación europea sea la referencia para aplicarlos.

La insistencia de Londres de acogerse a un acuerdo similar al que la UE tiene con Canadá es rechazada por Bruselas. Londres rechaza también prorrogar más allá del 31 de diciembre el actual periodo transitorio.

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