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06/05/2015

10:31

Política

24M

Incertidumbre hasta el final en Álava

Jesús Barredo | Radio Vitoria

Sondeos y pronósticos al margen, todos coinciden en que el 25 de Mayo en Alava los acuerdos van a ser necesarios a dos o, incluso, tres bandas.

  • Javier Maroto, alcalde de Vitoria. EFE.

    Javier Maroto, alcalde de Vitoria. EFE.

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La legislatura que ahora finaliza se inició en Álava hace cuatro con un notable triunfo del Partido Popular, que situó a Javier de Andrés al frente de la Diputación y a Javier Maroto como alcalde de Vitoria-Gasteiz. Bajo unas mismas siglas -PP-, ambos relevaron a dos gobiernos de signo distinto; el ejecutivo foral de Xabier Agirre -PNV- y el del socialista, Paxi  Lazkoz, en el Ayuntamiento.

Cuarenta y ocho meses después, el tiempo no ha pasado en balde ni con al misma suerte para ninguno de ellos. El Partido Popular, tras aquella incuestionable victoria, prólogo de la arrolladora mayoría absoluta que alcanzaría a nivel de todo el Estado ese mismo año, hoy se aferra a la notoriedad del alcalde, Javier Maroto, para hacer frente localmente a los desfavorables sondeos que le pronostican un retroceso, tanto a nivel de Euskadi como en el conjunto del Estado.

La cita electoral no llega precisamente, tampoco, en el mejor momento para el Partido Socialista. La secretaria general de los socialistas alaveses, Cristina González, ha heredado una endiablada situación de manos de su compañero Txarli Prieto y, aunque no ha tenido grandes dificultades para  liderar la candidatura a Juntas Generales, la crisis interna le ha obligado a  cambiar la lista municipal en Vitoria, recurriendo de forma urgente e improvisada a la figura del  veterano Peio López de Munain. Sus aspiraciones, lejos del liderazgo institucional, se limitan a lograr una representación que puede ser útil para facilitar las mayorías que necesite quien aspire a gobernar.

Bajo estas circunstancias Partido Nacionalista Vasco y  EH Bildu miran con un moderado optimismo el horizonte del 24 de Mayo, manteniendo intactas sus expectativas. Los sondeos de opinión proyectan una lucha cerrada en Vitoria entre Javier Maroto -PP- y Gorka Urtaran-PNV- , bajo un estrecha vigilancia de EH Bildu. La rivalidad por el liderazgo en el conjunto del territorio, sin embargo, la protagonizan los partidos abertzales, con una ligera ventaja en favor de las filas jeltzales.

El PNV, tras haber sido la primera fuerza en Araba en las elecciones autonómicas, aspira a reeditar su éxito, siendo el partido refugio que garantiza la estabilidad en tiempos de crisis y desafección, frente  al desgaste del PP. EH Bildu, por el contrario, confía en la fidelidad de un electorado que le hizo irrumpir con fuerza hace cuatro años y ser la fuerza más votada en Alava en las elecciones europeas, reduciendo su distancia con el PNV en el resto de las citas electorales.

La factura de la crisis económica, una cierta degradación democrática y moral, vinculada a la corrupción, y la aparición de nuevos agentes, sobre todo a nivel del Estado, provoca un clima de volatilidad electoral que dificulta los pronósticos y los sondeos de cualquier estudio demoscópico.

Dos de las claves electorales de Alava consistirán en conocer hasta qué punto la notoriedad de Javier Maroto permite neutralizar la cotización a la baja de las siglas del PP y, por otra parte, en qué medida las fuerzas emergentes logran una representación institucional, que pueda condicionar o determinar la suma de mayorías necesarias.

Javier Maroto es consciente de que para volver a ser alcalde necesita una holgada mayoría, que en estos momentos no le conceden las encuestas. Por  esa razón, mientras confía en que aflore el voto oculto del PP, ha centrado su la larga pre-campaña en la polémica sobre las ayudas sociales y la inmigración. Sabe que es un discurso que sintoniza transversalmente con capas de todo el espectro electoral, pero corre el riesgo de que la polarización haya abierto brechas difíciles de cerrar tras la jornada electoral.

Sondeos y pronósticos al margen, todos coinciden en que el 25 de Mayo en Alava los acuerdos van a ser necesarios a dos o, incluso, tres bandas. Una simple victoria en votos sólo garantiza abrir el proceso de conversaciones, pero gobernará el que tenga la capacidad de concertar los apoyos necesarios. El juego aritmético que permitan los resultados será determinante. La incertidumbre en Alava está garantizada hasta el final.

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