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16/06/2012

13:15

Política

'Declaración Glenncree'

Declaración íntegra de víctimas de diferentes violencias

Redacción

Texto suscrito por 25 víctimas de GAL, ETA y la Policía, leído y presentado en Donostia-San Sebastián.

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'Glencree' es la iniciativa de un grupo de personas con características individuales y adscripciones ideológicas diversas. Todos hemos padecido la vulneración de derechos humanos por perpetradores de distinto signo político. Por tanto, queremos dejar claro desde el principio que no representamos más que nuestra experiencia y que no queremos que nuestra iniciativa sea utilizada para la política partidista.

El grupo es plural y heterogéneo, es inclasificable con los parámetros habituales de identificación social y política.

La iniciativa 'Glencree' comenzó a mediados del año 2007 y desde entonces ha desarrollado su actividad sin interrupciones, ampliando sucesivamente sus actividades, ahondando en ellas e integrando a más participantes hasta su configuración actual.

Es un grupo de encuentro entre víctimas que nos ha permitido compartir experiencias, conocerlas, entenderlas, tomar conciencia de lo injusto de la violencia que hemos padecido, de su enorme impacto personal y familiar. Hemos pasado del conocimiento mutuo a la empatía y al reconocimiento del otro, superando las barreras y estereotipos con los que todos emprendimos el camino.

Lo que queremos poner en conocimiento de la ciudadanía, mediante esta declaración y un relato que la complementa, es el resultado de esta iniciativa desarrollada a lo largo de cinco años, que se ha centrado en la relación personal, la convivencia intensa y el debate respetuoso.

Compartir nuestra experiencia

La iniciativa 'Glencree' quiere ofrecer un testimonio veraz de su andadura. Esta declaración tiene afán pedagógico, dirigido especialmente a los más jóvenes, y aspira a influir en un entorno social que ha padecido violencia con intención política mediante nuestro compromiso para que no vuelva a ocurrir jamás entre nosotros.

Los integrantes de este grupo valoramos muy positivamente la experiencia que hemos vivido estos años, al tiempo que somos conscientes de su modestia y de sus limitaciones.

Por ello queremos actuar con responsabilidad y compromiso hacia la sociedad en la que vivimos, sin reclamar ahora nuestros derechos legítimos sino subrayando nuestro deber hacia los demás.

Actuamos de manera colectiva, como un grupo que no tiene vocación de permanencia, pues creemos que su tarea ha culminado.

Pretendemos ubicarnos en el terreno ético, con la legitimidad que nos da nuestra condición de testigos y de personas que hemos sufrido una violencia radicalmente injusta. Al mismo tiempo, aunque podemos causar disonancias con discursos que son habituales en nuestra sociedad, compartimos la voluntad de cuestionarlos.

Nuestro mensaje

Quienes formamos parte de la iniciativa 'Glencree' queremos compartir con la sociedad lo siguiente:

· No nos identificamos con definiciones y conceptos que se utilizan habitualmente para describirnos ni nos gusta cómo se habla de nuestra realidad, que es plural y diversa. Hemos roto barreras y tabúes para acercarnos unos a otros con respeto, superando el temor y los estereotipos, la frustración y la experiencia propia de dolor, explorando bases para la convivencia.

· Somos capaces de identificar algunos rasgos que nos caracterizan a todos. Somos personas afectadas, personalmente o a través de un familiar directo, por un hecho violento traumático e intencionado (asesinato, tortura, amenaza…) que causó un sufrimiento injusto y prolongado. Posteriormente hemos padecido la negación, el olvido o el abandono por parte del perpetrador y hemos recibido respaldo desigual de la sociedad y de las instituciones. Queremos hacer con nuestra realidad individual y con nuestra experiencia en común una contribución positiva en favor de la convivencia.

· Hemos llegado a esta conciencia compartida escuchando al otro, dialogando y buscando el encuentro, más allá de divergencias ideológicas legítimas, que ni disfrazamos ni artificialmente acallamos.

· El conocimiento directo de las diversas experiencias individuales nos permite proclamar que la violencia padecida por todos nosotros es injustificable y que por ello demanda el cumplimiento y la satisfacción de derechos (a la verdad, a la justicia, a la memoria, al reconocimiento y la reparación), para todos de manera equitativa.

· Aspiramos, porque así lo hemos experimentado en esta iniciativa, a una convivencia pacífica, respetuosa y constructiva en el seno de una sociedad plural, libre y justa.

· Para el logro de esta aspiración social son deseables y necesarios los gestos de reconocimiento del daño causado y la asunción de responsabilidad por parte de todos los perpetradores de la violencia injustamente padecida por tantas personas.

Una invitación a la sociedad

Queremos invitar a la sociedad en su conjunto, a sus asociaciones e instituciones, a los ciudadanos individualmente, a realizar su propia revisión autocrítica del pasado mediante un compromiso ineludible con la verdad y con la justicia. Sanar las heridas obliga a un proceso que no está exento de tensiones o conflictos. Nosotros los hemos vivido tal vez como nadie. Esperamos que esta experiencia compartida anime a otros y a otras a hacer sus propios procesos.


Donostia-San Sebastián, 16 de junio de 2012

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