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Sean Connery, el 'James Bond' más experimentado

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El primer agente 007 tuvo que ponerse a trabajar con tan solo 9 años como repartidor de leche

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Coincidiendo con la emisión en 'El Mundo según LND' de La Caza del Octubre Rojo, Félix Linares hace un minucioso repaso a la vida del protagonista, Sean Connery, empezando por su pobre infancia hasta la lista de mujeres que han pasado por su vida.

La primera curiosidad a resaltar tiene que ver con el aspecto físico del mítico actor. Y es que la vida de Sean Connery está marcada por el uso de peluquines. Ahí donde le ven, Connery empezó a perder pelo con sólo 21 años, y antes de llegar a los 30 ya tenía una calva considerable. Por eso ha llevado peluca o peluquín en casi todas sus películas, incluida La caza del Octubre Rojo. Concretamente en este film, el peluquín que llevaba costaba 20.000 dólares.

Pero también llevó peluquín en todas las películas del súper agente que marcó su carrera: James Bond. En la piel de 007, el bueno de Connery rodó precisamente siete películas, despidiéndose del papel con “Nunca digas nunca jamás”. Y ese título viene muy al caso, porque Connery ha dicho muchas veces en su carrera que jamás encarnaría de nuevo a James Bond. Pero atención, porque le han propuesto retomar el papel, en una curiosa producción en la que también intervendrían Roger Moore, Pierce Brosnan, Timothy Dalton y George Lazenby. Es decir, ¡todos los actores que han encarnado a 007, antes de que Daniel Craig se hiciera con el papel!

La idea de reunir a los viejos Bonds en una misma película buscar repetir el éxito de la saga de Los mercenarios, que ha triunfado en taquilla juntando a las viejas glorias del cine de acción. Pero es muy difícil que Connery se apunte a la “reunión de Bonds”, porque este actor lleva doce años retirado del cine.

La última vez que se puso ante las cámaras fue en el año 2003, para rodar La liga de los hombres extraordinarios. Y esta película fue un fracaso de taquilla tan rotundo, que a Connery se le pasaron las ganas de seguir actuando. Pero es que, además, el actor ya no está para rodar películas de acción, porque este verano cumple 85 años.

Nació en la capital de Escocia, Edimburgo, y su infancia estuvo marcada la pobreza. Y es que su padre ganaba una miseria trabajando de sol a sol en una fábrica de gomas, su madre trabajaba todo el día como limpiadora y el propio Sean tuvo que ponerse a trabajar con sólo 9 años. A sus nueve añitos, el pequeño Sean fue repartidor de leche, recorriendo Edimburgo en un carromato. Y también con nueve años, dice el propio Connery, que empezó a fumar y que perdió la virginidad. Así que fue un niño ¡muy precoz!

El joven Connery también fue albañil, socorrista de piscina y pulidor de ataúdes. Y en cuanto tuvo cierta edad, se alistó en la Marina para ser soldado en los buques de Su Majestad. Pero su carrera militar no duró mucho, porque se pasaba el día en la enfermería. Sean Connery tenía úlceras de estómago, tan dolorosas ¡que acabó dejando el ejército!

Aun así, se sabe que Connery descubrió que podía ganar dinero con su cuerpo, cuando le ofrecieron unas libras en una Escuela de Bellas Artes a cambio de posar desnudo para la asignatura de dibujo anatómico. Y ya que tenía buen físico, se presentó en Londres al concurso de Mister Universo, con tan buena suerte que quedó tercero en la curiosa categoría de “Hombres altos”. Y es que Connery mide un metro y ochenta y nueve centímetros.

Aprovechando su buena planta, consiguió trabajos como figurante y luego como actor secundario, en los teatros de Londres. De ahí saltó a la televisión y al cine. Y casi sin darse cuenta, con 28 años estaba trabajando en una película de Hollywood, al lado de una estrella como Lana Turner. Juntos rodaron Brumas de inquietud… pero lo inquietante no fueron las brumas, sino las amenazas de muerte que recibió Sean Connery. Las agresiones fueron perpetuadas por el entonces novio de Lana Turner, Johnny Stompanato. Un tipo tan violento que, cuando corrió el rumor de que Turner y Connery se estaban acostando juntos, Stompanato se presentó en el plató de Brumas de inquietud con una pistola, apuntó con ella al bueno de Connery y amenazó con matarle si tocaba a su chica. El actor ignoró al mafioso con toda tranquilidad, ¡con tanta sangre fría como el propio James Bond! Y sólo unos meses más tarde, Stompanato murió asesinado, presuntamente por la hija de Lana Turner.

La muerte de Stompanato permitió a Connery concentrarse en su carrera, sin más preocupaciones. Y con 32 años, fue escogido para interpretar a James Bond en Agente cero cero siete contra el Doctor No: la primera película de la saga. Pero para ser sinceros, no le cogieron porque fuera un buen actor sino, más bien, por su buena planta… y por su magnetismo con las mujeres. Especialmente, ¡con la mujer del productor de la película!

El productor de la saga de James Bond fue Albert Broccoli, pero la elección del actor principal fue cosa de su mujer. Broccoli quería para el papel de Bond a algún actor ya consagrado, como Cary Grant o James Mason. Pero la esposa de Broccoli vio al joven Connery en uno de sus primeros films, y le pareció perfecto James Bond. Y al final, casi por llevar la corriente a su esposa, Albert Broccoli escogió al entonces desconocido Sean Connery… ¡y acertó de lleno!

En la vida real, Connery ha seducido a bellezas como Raquel Welch, Brigitte Bardot, Ursula Andress, Jill St. John o Lana Wood, la hermana pequeña de Natalie Wood. Y según las malas lenguas, ha sido infiel en sus dos matrimonios. Su primera esposa fue la actriz Diane Cilento, estuvieron once años casados y tuvieron un hijo, que a su vez fue padre hace algunos años. Así que Sean Connery es abuelo.

La segunda y actual esposa de Connery es la pintora francesa Micheline Roquebrune. Llevan ya cuarenta años casados, viven en el paraíso fiscal de Las Bahamas y se conocieron en Marrakech, ¡curiosamente en un campo de golf! Y es que a Sean Connery nada le gusta más en el mundo que el golf.

Por eso, durante muchos años, exigió que sus películas se rodaran siempre cerca de campos de golf ¡para poder jugar unos hoyos en los descansos del rodaje! Pero además del golf, al anciano Sean Connery también le obsesionan los calcetines. Y es que Connery tiene una marcada “manía de abuelo” que consiste en llevar siempre los calcetines del revés.

revés.

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