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Philip Seymour Hoffman, adiós a un gran actor

Redacción

Philip Seymour Hoffman, ganador del Óscar por "Capote" y uno de los actores más prestigiosos del cine estadounidense, fue hallado muerto este domingo en un apartamento de Nueva York a los 46 años.

  • Phillip Seymour Hoffman. Foto: Efe.

    Phillip Seymour Hoffman. Foto: Efe.

El actor Philip Seymour Hoffman, que fue hallado este domingo muerto en Nueva York, fue un gran intérprete que se convirtió en un icono del cine independiente, del que fue presencia decisiva a través de papeles secundarios y al que prefirió por encima del glamour de los focos y las fiestas de Hollywood.

El cadáver de Seymour Hoffman fue encontrado en el cuarto baño de un apartamento con una aguja aún colgando del brazo, según han asegurado fuentes policiales al diario New York Post, que señala que los investigadores encontraron heroína en la estancia.

Hoffman había admitido en el pasado numerosos problemas con las drogas durante varias fases de su vida, hábitos en los que recayó el pasado año, cuando ingresó durante diez días en una clínica de desintoxicación.

Según él mismo contó al portal TMZ, había comenzado un año antes a tomar pastillas y había terminado esnifando heroína.

El guionista David Katz fue quien encontró hoy el cuerpo sin vida de Hoffman en su domicilio en el barrio neoyorquino de Greenwich Village y quien alertó a los servicios de emergencia poco antes del mediodía hora local (17:00 GMT), según han señalado fuentes policiales al diario The Wall Street Journal.

El Departamento de Policía de Nueva York está investigando las circunstancias de la muerte, que aún no se han hecho oficiales.

Mientras tanto, cientos de admiradores se han congregado junto al edificio de la calle Bethune en el que falleció el intérprete, uno de los actores más prestigiosos de su generación.

Su figura robusta, su rostro amplio, su voz profunda, junto con una manera peculiar de hablar y desenvolverse le confirieron una personalidad especial en pantalla, que se hizo muy apreciada por sucesivos directores de calidad, como los hermanos Coen, Paul Thomas Anderson, Anthony Minghella o Mike Nichols.

Philip Seymour Hoffman estableció una sólida carrera como un secundario de lujo con una gran personalidad en pantalla que le permitió trabajar con Joel y Ethan Coen ("El Gran Lebowski", 1998), Anthony Minghella ("El Talento Mr. Ripley", 1999, y "Cold Mountain", 2003), Spike Lee ("La Última Noche", 2002), Mike Nichols ("La Guerra de Charlie Wilson", 2007) o Sidney Lumet ("Antes que el diablo sepa que has muerto", 2007).

Hoffman logró su mayor éxito en 2005 dando vida al escritor Truman Capote, un papel que le valió un Óscar, el Globo de Oro y varios premios de la crítica, entre ellos el Nacional de Estados Unidos y de los Festivales de Toronto y Los Ángeles.

Sin embargo, si por algo será recordado Hoffman es por sus inolvidables apariciones como secundario en muchas de las películas más influyentes del cine independiente de las últimas décadas.

Desde "Boogie Nights" (1997) a "El gran Lebowski" (1998), pasando por "Magnolia" (1999) o "Happiness" (1998), Hoffman ha sido uno de los rostros fundamentales del cine estadounidense más arriesgado.

Además de su Oscar como protagonista de "Capote", el actor fue tres veces candidato como secundario por "La guerra de Charlie Wilson" (2007); "La duda" (2008) ; y "The master" (2012).

Hoffman debutó en la dirección fílmica con "Jack goes boating" (2010) y ha sido también un habitual de los escenarios alternativos al Broadway oficial.

Ha intervenido, entre otras, en "Los últimos días de Judas Iscariote", la exitosa "El verdadero Oeste", "La gaviota", "El mercader de Venecia" o, en 2012, "La muerte de un viajante".

Además, era director artístico junto con John Ortiz de la Labyrinth Theatre Company neoyorquina, donde conoció a su pareja, la diseñadora de vestuario Mimi O'Donnell, con quien tuvo tres hijos.