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Sabatina

La columna de José Félix Azurmendi (18/03/2017)

Reflexiones sobre los acontecimientos de la última semana: el desarme de ETA, episodios violentos en las calles de Pamplona y dos sedes de la UPV/EHU y el fallecimiento de Piarres Xarriton

Tx. Cada uno a su manera, todos dan por seguro el desarme de ETA

JFA. Y eso es lo más importante, que nadie hable en esta ocasión de desarme trampa, de mera operación propagandística y otras cuestiones que se pudieron oír antes.  Hasta llegar aquí no han faltado obstáculos y torpezas, y también indiferencia por parte de la sociedad, que parecía haber asumido que lo verdaderamente importante ya se había logrado. Se van conociendo detalles de los últimos pasos dados por los intermediarios, se ha sabido que las presidencias  de las tres instituciones de Euskal Herria estaban enteradas y dispuestas a colaborar, y los gobiernos de los Estados implicados, advertidos. No se sabe cómo se materializará el desarme, aunque algunos medios presuman que será mediante un comunicado que facilite la ubicación de los arsenales. La fecha del 8 de abril y la explicación de los conocidos como “artesanos de la paz” de que conviene hacerlo antes de las inminentes elecciones generales en el Estado francés, es tan buena como cualquiera otra y algo tendrá que ver también con la cobertura social con la que su fallido ensayo previo contó.

Llegados a este punto, es legítimo y razonable preguntarse por qué no se hizo antes algo similar, por qué se hizo esperar tanto una operación que daba pretextos al enemigo para justificar una política penitenciaria despiadada y la aplicación a militantes vascos de leyes excepcionales aprobadas para otros tiempos.

Tx. La semana ha sido especialmente agitada en varios frentes

JFA. En la semana no han faltado otros asuntos relacionados con viejos temas. Episodios violentos en las calles de Pamplona y en dos sedes de la Universidad del País Vasco, a los que nadie acierta a dar explicación suficiente; pintadas en los batzokis; un juicio por torturas de guardias civiles a una mujer que, a la espera de sentencia, la sociedad ya ha juzgado y sentenciado; interesantes e interesados estudios relacionados con la memoria y el relato que dan para largos monográficos sobre la materia y sus autores. Ha tenido lugar también la primera querella de un ayuntamiento, el de Iruña, para denunciar el asesinato de 309 ciudadanos y más de mil encarcelamientos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista en su ciudad. La denuncia, fácilmente extensible a todo el territorio navarro, es especialmente relevante porque los hechos denunciados tuvieron lugar en un escenario que estuvo en manos y control de los alzados desde el primer momento, sin resistencia.

La semana ha sido movida también en asuntos estrictamente políticos. Se ha confirmado el apoyo del PP a la presupuestos del Gobierno Vasco; se ha asistido a la insólita y sorprendente escena de un Gobierno español que solo obtiene el apoyo del PNV para aprobar un Decreto sobre la estiba exigido por la Unión Europea; se ha oído a un presidente del EBB atribuir a la dirección del sindicato ELA la capacidad de condicionar la política de EH Bildu; se ha visto a un diputado general de Gipuzkoa de visita por Catalunya, lo que solo tiene la interpretación de que se solidariza con un proyecto acerca del cual la dirección de su partido se muestra menos entusiasta. Y también, se han anunciado acuerdos con el Gobierno central para poner en marcha, más o menos diferidas, obras de soterramiento y desvío de trenes con importantes repercusiones sociales. ¿Nuevos talantes, nuevos aires, movimientos a varias bandas? El tiempo lo dirá.

Tx. ¿Y fuera de la política?

JFA. El fallecimiento de Piarres Xarriton, que tuvo que ver con la política, la Resistencia contra los alemanes y el apoyo a los refugiados en Iparralde, pero que debería ser recordado sobre todo por su ingente aportación a la cultura euskeldun y el trabajo en sus tiempos de sacerdote entre los vascos emigrados a París. Él fue el principal artífice de la creación de la Eskual Etchea que tuvo su sede no lejos de la Delegación del Gobierno Vasco en el exilio, y acogió, organizó y visibilizó a los vascos que llegaban a la capital francesa en busca de trabajo.

En esa casa de los vascos se movió también durante años otro vasco insigne recientemente fallecido, Koko Abeberri, el menor de los hermanos de una familia notable y comprometida en todos los foros de la costa labortana. Jean Claude, Koko, adelantado y generoso artesano de la paz y la justicia, se hubiera merecido mayor reconocimiento también por parte de los vascos peninsulares