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La marea negra del 'Prestige', 10 años después

La justicia ha abierto el juicio una década después de que las costas del Cantábrico se llenaran de chapapote. Ahora, asociaciones y afectados piden responsabilidades.

El casco partido en dos del petrolero "Prestige". Foto: EFE
El casco partido en dos del petrolero "Prestige". Foto: EFE
Visitamos la costa gallega, 10 años después de la catástrofe del Prestige

02:18

A. A.

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El 13 de noviembre de 2002 la costa de A Coruña fue testigo de una catástrofe que provocó una marea negra de petróleo en todo el litoral gallego y que llegó hasta Asturias, Cantabria, Euskadi y Francia. Ahora, diez años más tarde de la tragedia del "Prestige", finamente se ha puesto en marcha el macrojuicio por el vertido del buque petrolero, el mayor de la historia judicial de Galicia, con 133 testigos, 2.128 partes personadas, 98 peritos, 51 abogados y 21 procuradores.

En la catástrofe murieron entre 115.000 y 230.000 aves y, aunque ya superados, los efectos medioambientales fueron tremendos. Las asociaciones ecologistas siguen denunciado que la legislación todavía tiene muchas lagunas y que "Otro Prestige es posible", tal y como afirma Greenpeace en su último informe. Hasta septiembre de 2013 no se espera dictar sentencia.

El "Prestige", un petrolero monocasco cargado con 77.000 toneladas de fuel derramó su carga por toda la cornisa cantábrica y dejó impracticables los bancos marisqueros más ricos del mundo. Las consecuencias del hundimiento del "Prestige" provocaron la mayor respuesta de la sociedad civil que se recuerde frente a una de las peores catástrofes medioambientales que ha sufrido España en las últimas décadas y, así, a la marea negra del petróleo le siguió una marea blanca de voluntarios procedentes de todo el mundo para limpiar el fuel. Todavía recordamos las impresionantes imágenes de los pescadores de la Costa da Morte luchando contra la marea negra.

La marea negra en la costa vasca

Los primeros impactos sobre las costas de Euskadi se produjeron a finales de noviembre en la playa de Aizkorri (Bizkaia). Sin embargo, no fue hasta mediados de diciembre cuando se informó de los primeros avistamientos entre Bilbao y cabo Matxitxako. Las manchas aparecieron muy dispersas y la recogida de los restos resultó muy complicada. En los días posteriores, el dispositivo de limpieza (formado por 12 pesqueros) llegó a recoger hasta doce toneladas de fuel en un día.

A partir de enero, se empezaron a producir frecuentes impactos sobre la costa vasca. La parte más castigada por la marea fue la costa de Bizkaia. De todos modos, lo peor llego a la costa vasca en febrero. A partir del día 6, la presencia masiva de manchas de fuel hizo que los dispositivos de limpieza llegaran a recoger 2.000 toneladas al día.

El juicio, en proceso

El juicio del "Prestige" arrancó el pasado mes de octubre y el sumario reúne 260.000 folios en los que uno de los temas central es si la decisión de alejar el barco de la costa fue o no la correcta.

El Ministerio Fiscal reclamó en la primera fase del juicio del "Prestige" indemnizaciones por los daños causados que suman más de 4.000 millones de euros, una cantidad notablemente superior a la solicitada inicialmente. La petición está justificada en un informe de expertos de la Universidad de Santiago de Compostela, que la Fiscalía considera "uno de los más completos en el mundo en evaluación de daño medioambiental " y cuantifica la catástrofe del vertido de 64.000 toneladas de fuel en 4.121,64 millones de euros (sumando los daños causado en España y las compensaciones que habría que pagar a Francia).

La segunda fase arranca el 13 de noviembre. Junto al capitán del Prestige, el griego Apostolos Mangouras, en el proceso están acusados el jefe de máquinas, Nikolaos Argyropoulos, y el primer oficial, Ireneo Maloto (en paradero desconocido y declarado en rebeldía), por delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente, daños y desobediencia. También lo está el entonces director general de la Marina Mercante José Luis López-Sors, que está acusado de imprudencia grave por el rumbo errático que siguió la nave durante seis días y para el que la acusación de la plataforma "Nunca Mais" solicita cinco años de prisión. Los demás acusados se enfrentan a penas que oscilan entre los doce años, que reclama la Fiscalía para el capitán, y los cuatro años de cárcel, que solicitan otras partes personadas.

Asimismo, están imputados como responsables civiles directos la aseguradora The London Steam-Ship Owners Mutual Insurance Association Limited y el Fondo Internacional de Indemnización de Daños debido a la contaminación por hidrocarburos, y como responsables civiles subsidiarios, las navieras Mare Shipping Inc y Universe Maritime Ltd, y el Estado español.

Además de la del Ministerio Fiscal, se formulan otras 51 acusaciones que representan a más de 1.500 entidades públicas, asociaciones, cofradías de pescadores, empresas privadas y personas físicas contra los tres acusados presentes en el juicio.

Gestión de la crisis

La vista oral (13 de noviembre) ha sido para muchos demasiado tarde, pero a pesar de ello exigen que "el juicio del 'Prestige'" se convierta en una causa "ejemplar" y se delimiten las responsabilidades hasta las últimas consecuencias para poner coto a un transporte marítimo que permite la navegación de buques-basura que han llevado la desolación a diferentes lugares del planeta.

Esa es la tesis que defienden Greenpeace y la plataforma ciudadana "Nunca máis", que consideran que difícilmente se impondrá justicia si no sientan en el banquillo de los acusados a los "verdaderos" responsables de la catástrofe y denuncian la falta de altos cargos del Gobierno de José María Aznar imputados, a quienes consideran los principales responsables por su "nefasta" gestión de la crisis.

En definitiva, el presidente del tribunal, Juan Luis Pía, se enfrenta al reto de aclarar definitivamente si la gestión de la crisis se realizó de la forma correcta . Es decir, si la mejor solución hubiera sido llevar el barco a un puerto refugio o alejarlo de la costa, como finalmente hizo el Estado español, cuyos representantes legales han defendido fue la mejor opción.

Cambios en la legislación

A raíz de este accidente, en Europa se obligó a llevar a cabo la progresiva sustitución de barcos de un solo casco y los controles se endurecieron. Sin embargo, Greenpeace sigue urgiendo al Gobierno a que lidere en la UE cambios en la legislación del transporte marítimo para evitar otra catástrofe.

La organización ecologista denuncia que una década después de la tragedia del Prestige, no se apuesta por evitar más mareas negras. De hecho, activistas de Greenpece localizaron hace poco en la costa vizcaína un buque petrolero con bandera de conveniencia de Malta, registrado en Liberia, con armador griego, aseguradora en Bermudas y la misma empresa clasificadora que la del "Prestige", ABS.

Para evitar otros 'Prestige' "es necesario un cambio en la cultura política para habilitar unos protocolos claros y concisos en la lucha contra la contaminación". Por ello, Greenpeace exige un plan de actuación ante este tipo de catástrofes y han pedido "cambios legislativos" puesto que la legislación marítima ampara a la industria petrolera y no depura las responsabilidades en el ámbito económico, legal y político. Asimismo, considera que se debe aplicar el "el principio de responsabilidad" limitada y prohibir la circulación de los buques monocasco que continúan navegando a pesar de que la Unión Europea prohibiese su entrada a puertos europeos.

 

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