araba gaur 13.30h
CARA A CARA 5-10-2018
"Que el alcalde cobre 80.000 euros me parece un auténtico disparate"
Ignacio Funes y Ramón Garín opinan sobre los sueldos que cobran los políticos. Alcaldes vascos, diputados generales... están en la parte más alta de la clasificación.
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Ismael Díaz de Mendibil
9:49 min



El periodista Ismael Diaz de Mendibil presenta esta cuestión, la de los sueldos de los políticos, señalando que algunos pensarán que cobran mucho; otros, poco y otros que hay envidia insana. Ignacio Funes cree que aquellas personas que trabajan en una institución pública tienen que tener sueldos dignos pero existen los que están fuera de toda realidad, de los salarios de las personas normales. El colaborador no los compara con los salarios mínimos de 15.000 o 19.000 euros sino con los de profesionales que cobran 40 o 50.000 y a los que los políticos duplican. Que sea el doble le parece una exageración y dice que no se da ejemplo. Le llama también la atención que de los 30 sueldos más altos en España 9 se correspondan con poblaciones ubicadas en la Comunidad Autónoma Vasca y en algunos casos, con crisis económicas e industriales importantísimas. Le parece, por tanto, un auténtico desajuste al que no encuentra ninguna justificación.
Ramón Garín manifiesta tener posturas encontradas. Le gustaría que los políticos fuesen los mejores de la sociedad y opina que deberían cobrar como tales pero piensa que no lo son. Para él los sueldos de los políticos tienen que estar acordes con los sueldos de la sociedad y el hecho de que el alcalde de Vitoria cobre 80.000 euros le parece un auténtico disparate. Garín reconoce que fue concejal hace muchos años y afirma que cobraba 60.000 pesetas anuales, nada más, mientras su mujer, profesora de instituto, ganaba el doble.
Funes insiste en que los sueldos tienen que ser dignos y que hay que pensar que la política debe ser una profesión como el que trabaja en una ONG -organización no gubernamental-. El contertulio cita a los cooperativistas que tenían una idea de que entre el sueldo más alto y el más bajo no se puede dar una diferencia mayor a cinco veces. Y añade que hay que defender ese tipo de conceptos éticos. Para Garín la política tiene que ser un servicio pero no una profesión y cuando se convierte en una profesión no se ajusta a los sueldos que se están pagando en la calle. Por eso, él opina que la política debe dejar de ser una profesión y convertirse en un servicio.

