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La mecánica del caracol

Neurociencia

El embarazo cambia a largo plazo el cerebro de las mujeres

E.C.

Un estudio revela por 1ª vez que el embarazo reduce la materia gris en zonas del cerebro vinculadas a las relaciones sociales. Los científicos creen que estos cambios afianzan la relación con el bebé

  • 10:46 min
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Por primera vez un estudio científico ha demostrado que el cerebro de las mujeres cambia tras el embarazo. Las alteraciones duraderas  que se han observado están encaminadas a afianzar el vínculo con el bebé y a incrementar la capacidad de la madre de responder a las necesidades de su hijo.

Durante el embarazo la mujer está sometida a grandes cambios hormonales y a un proceso de adaptación biológica con un solo fin: ser capaz de atender las necesidades de un bebé indefenso. Lo que han comprobado estos científicos  es que después de su primer embarazo las mujeres experimentan una reducción de materia gris en las zonas implicadas en las relaciones sociales. Como explica Susana Carmona, investigadora en la actualidad del Instituto de Salud Gregorio Marañón y del Instituto de Salud Carlos III, este cambio en la estructura cerebral es una preparación para los retos que esperan a las madres: atender a sus bebés y ser capaces de entender sus necesidades.

Los cambio observados perduraban dos años después del nacimiento de los bebés, por lo que Susana Carmona cree que se puede esperar que se mantengan a largo plazo. Las observaciones han sido tan claras que se puede identificar cuando una mujer estaba embarazada o no observando estas imágenes del cerebro, e incluso viendo el tipo de cambio se podía predecir el grado de vínculo con el bebé

Los cambios cerebrales son exclusivos de las mujeres, ninguno de los padres estudiados experimentó cambio alguno, de manera que se entiende que las alteraciones no se deben al cuidado de los hijos, sino a los cambios fisiológicos del embarazo. Se trataría de una reestructuración del cerebro con fines adaptativos, para incrementar la sensibilidad de la madre para detectar, por ejemplo, rostros amenazantes o para reconocer más fácilmente el estado emocional de su bebé.