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Las fugas carcelarias más sonadas de la historia

'El Mundo según La Noche de…' repasa las fugas de las famosas cárceles de Alcatraz, Lecumberri, Diablo, If y Robben.

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Seguramente la cárcel de Alcatraz es la más famosa del mundo, entre otras razones porque aparece en más de 80 películas. Y eso que sólo estuvo en funcionamiento durante 29 años, desde 1934 hasta 1963. Pero era, al menos en apariencia, “la cárcel más segura” de Estados Unidos.

Las cárceles estadounidenses solían tener un guardia por cada diez reclusos. Pero en Alcatraz había en cambio un guardia por cada tres reclusos, de modo que los reclusos estaban mucho más vigilados. Y además era imposible excavar un túnel bajo la prisión, porque todo el suelo de la isla, en sus 22 acres de extensión, es de roca viva. Por eso muchos llaman a Alcatraz “La roca”.

La película La roca se rodó en la mismísima isla de Alcatraz, que está en la bahía de San Francisco. Y el personaje de Sean Connery presume de ser la única persona que logró fugarse de la isla.

Pero en realidad hubo 14 fugas en Alcatraz, aunque es cierto que casi ninguna tuvo éxito. De los 36 reclusos que participaron en esas 14 fugas, 22 fueron recapturados, otros 7 acabaron muertos a balazos por los guardias de la prisión, y 2 más murieron ahogados en las frías aguas que rodean la isla. Y los 5 que faltan para llegar a los 36 están considerados como desaparecidos.

La película Fuga de Alcatraz cuenta la historia real de tres de los reclusos a los que se dio por desaparecidos. Fueron Clarence Anglin, su hermano John Anglin y el líder de la fuga, Frank Morris, que tenía un altísimo cociente intelectual de 133 y era un maestro de la evasión.

El gran Clint Eastwood interpretó a Frank Morris en Fuga de Alcatraz. Y para fugarse, Morris y los hermanos Anglin hicieron agujeros en las paredes de sus celdas, aprovechando que el cemento estaba corroído por el salitre del aire. En sus literas dejaron cabezas hecha con pasta de papel y pelo humano recogido de la peluquería de la prisión. Meses antes de la fuga robaron 50 impermeables, con los que, poco a poco, fueron construyendo una balsa.

Palacio de Lecumberri

Conozcamos otras terribles prisiones, como el llamado Palacio de Lecumberri. Diseñado inicialmente para unos 800 reclusos llegó a dar cabida a más de 5.000 reclusos. Casi siete veces más de lo previsto. Estaban tan hacinados que había celdas de tres metros cuadrados en las que dormían hasta 15 reclusos. Y como en el suelo no cabían todos, algunos tenían que dormir atados a las paredes. Era un lugar tan aterrador que al palacio de Lecumberri también se le llamaba “El Palacio Negro”.

A pesar de su nombre, el palacio de Lecumberri no está en Navarra sino en ciudad de México. Pero fue construido justo al lado de la calle Lecumberri, bautizada así en honor a un noble navarro. Así que, al final, decidieron usar ese mismo nombre también para la prisión. Una prisión que fue clausurada a finales de los años setenta, después de 76 años en funcionamiento. Y en todo ese tiempo, sólo hubo dos evadidos. El primero fue el mítico Pancho Villa. Y muchos años después, escapó de Lecumberri un joven norteamericano llamado Dwight Worker, que logró fugarse disfrazado de mujer. Dwight Worker narró su increíble fuga en un libro titulado “Fuga de Lecumberri”, que fue adaptado a televisión en un impactante telefilm.

Isla del Diablo

Pero al menos tan dura como Lecumberri era la llamada Isla del Diablo, un islote de la Guayana francesa, no muy lejos de Brasil, que fue utilizado como prisión por el gobierno francés. Por allí pasaron hasta 80.000 prisioneros, y sólo uno de ellos logró escapar con vida: Henri Charrière, alias “Papillon”.

La película Papillon, con el gran Steve McQueen en el papel principal, muestra cómo el intrépido Henri Charrière se hizo al mar con una rudimentaria balsa rellena de cocos, en la que estuvo cuatro días a la deriva, hasta alcanzar tierra firme. Después de tantas aventuras, “Papillon” murió en Madrid, víctima de un cáncer de garganta.

Isla de Robben

Otra famosa prisión es la Isla de Robben, en Sudáfrica, donde estuvo encerrado el legendario Nelson Mandela. Él era uno de los 3.000 presos políticos que el “Apartheid” encerró en esa isla, en unas condiciones durísimas. Sólo podían tener una visita cada seis meses, de un máximo de 30 minutos de duración. Y el único libro que podían tener en su celda era la Biblia. Por algo Matt Damon quedaba impactado al visitar esas celdas, en Invictus.

Castillo de If

También está en un islote la prisión de la que se escapa El Conde de Montecristo. Este conde es un personaje de ficción, pero la prisión en la que transcurre su historia existe en la vida real. Es el llamado Castillo de If, está frente a las costas de Marsella, y se usó como cárcel durante casi cuatro siglos, hasta finales del siglo XIX. Desde entonces, y a lo largo de 60 años, en ese islote sólo vivieron el farero y su familia. Imaginen lo inquietante que debió de ser para ellos vivir solos en una antigua isla-prisión, durante seis décadas.

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