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08/12/2019

09:45

Literatura

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'Emakumeak ofrece la ocasión perfecta para conocer el estilo y el enfoque de Galeano'

eitb.eus

Mikel Vilches ha traducido al euskera ‘Mujeres’, una antología del escritor uruguayo Eduardo Galeano que llegará a la Feria de Durango de la mano de la editorial Txalaparta.

  • Mikel Vilches

    Mikel Vilches es el traductor al euskera de "Emakumeak", de Eduardo Galeano

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Eduardo Galeano escribió hasta su fallecimiento en abril de 2015 a los 74 años infatigablemente a las heridas de América y de “los otros”, esos hombres y mujeres invisibilizados por el poder, y lo hizo con un estilo lírico y sugerente, tan sencillo como punzante.

 “Mujeres”, que ahora llega al euskera con el título de “Emakumeak” gracias al trabajo “a fuego lento” de Mikel Vilches, fue publicado poco después de la muerte del escritor uruguayo que mezcló en sus trabajos historia, etnografía, política y periodismo, y presenta una colección de textos breves, seleccionados por el propio escritor, en los que caben gestas y muestras de orgullo de cientos de mujeres, tanto conocidas como anónimas.

Hemos hablado con Vilches sobre esta edición brillante y elegante de la obra de Galeano que llevará a Durango la editorial Txalaparta.

¿Por qué has escogido traducir a Eduardo Galeano y por qué precisamente este libro?

Hace tiempo que tenía ganas de leer un libro completo de Galeano. Había leído por ahí algunos artículos sueltos suyos, y me gustaban mucho su estilo, su enfoque y su actitud comprometida.

Hace tres o cuatro años, encontré Mujeres en la biblioteca, recién publicado entonces. Mientras lo leía, pensé que podrá ser interesante llevar al euskera ese mundo tan amplio que ofrecía el libro y, a su vez, me ofrecía un bonito desafío pero, por una cosa o por otra, la cosa quedó ahí.

El pasado noviembre, volví a leer el libro, y empecé a traducir al euskera algunos capítulos por gusto, como entretenimiento, y cuando avancé lo suficiente la traducción, hablé con los de Txalaparta, les gustó el proyecto y decidieron publicarlo.

Desde entonces, he tenido bastante tiempo para terminar la traducción sin prisas, para corregirla y darle los últimos retoques. Por ese lado, se puede decir que es un trabajo hecho con calma y cariño, a gusto y a fuego lento.

¿Cómo describirías el universo de Galeano?

Todos los relatos del libro tienen como eje la figura de la mujer. Algunos son biografías muy breves de mujeres conocidas; otros se centran en las vivencias o alguna microhistoria sobre una mujer o algún grupo de mujeres; y, finalmente, también hay algunos textos más líricos que elogian a la mujer.

Creo que Galeano tenía dos objetivos a la hora de preparar esta antología: por un lado, denunciar la discriminación que las mujeres han sufrido en todas las culturas y épocas, y, por otro, alabar el valor de aquellas mujeres que se han rebelado ante esa discriminación. Seguramente, esos sean los principales propósitos de esta recopilación. Pero, a través de estos relatos centrados en mujeres, también encontramos otros temas habituales en los escritos de Galeano: la explotación a la que son sometidos los pueblos pobres de Latinoamérica, la persecución por parte de los militares y paramilitares, la denuncia de esos hábitos y comportamientos machistas tan habituales en todo el mundo, así como del capitalismo, la sociedad de consumo y el imperialismo, la discriminación de los homosexuales…

Por ese lado, me parece que este compendio ofrece una ocasión inmejorable para conocer el estilo y el enfoque de Galeano, y da la oportunidad de aprender a través de él muchas cosas sobre multitud de civilizaciones y costumbres de todo el mundo. Yo, al menos, he aprendido muchas cosas sobre historia, otras culturas del mundo, arte, Grecia y Roma clásicas, mitología…

¿Y cómo lleva todo eso al papel el uruguayo?

A primera vista, el estilo que Galeano utiliza en sus escritos es preciso, directo y claro, y ninguna palabra está de sobra. Expresa lo que quiere decir con pocas palabras, pero, al mismo tiempo, sugiere muchas otras cosas, que quedan como suspendidas en el aire sin decir. Creo que Galeano es un artista en eso.

Ahondando en ello, muchos relatos de esta colección tienen un final brusco y potente, que dejan al lector perturbado y pensativo. En otros, termina el relato con paradojas o ironía, para que reflexionemos antes de atacar el siguiente capítulo.

¿A qué dificultades te has enfrentado para traducirlo?

Una de las mayores dificultades durante el proceso de traducción ha sido, precisamente, llevar al euskera esa precisión en el estilo de Galeano. He tenido que buscar la palabra adecuada y precisa en euskera, y, a su vez, la manera de sugerir todo eso que Galeano deja en el aire. Por eso, a veces he tenido la tentación de añadir alguna palabra más o alguna explicación, para que el texto se comprendiera mejor, pero, en general, creo que he mantenido la precisión y la concreción de texto original.

Además, se mencionan muchas costumbres y acontecimientos de Latinoamérica y el resto del mundo. Algunos de ellos eran desconocidos para mí, y he tenido que investigar por aquí y por allá para poder situar de una manera adecuada aquello que tenía que traducir y saber de qué hablaba Galeano.

Por otro lado, en el libro aparecen cientos de nombres propios de personajes históricos, nombres de lugares, acontecimientos históricos, obras de arte, y he tenido que buscarlos en libros de texto y libros de estilo para poder traducirlos bien al euskera batua.

Finalmente, me ha traído bastantes dolores de cabeza el hecho de que el euskera no tenga una marca de género. En estos relatos, la marca de género resulta característica, distintiva, y, por ello, cada vez que me aparecía un adjetivo femenino tenía que recurrir a otros recursos para no tener que poner todo el rato la palabra “emakume” por delante.

Ya existen traducidos al euskera dos libros de Galeano (Ispiluak e Hitz ibiltariak) y algunos otros relatos. ¿Has recurrido a ellos?

La verdad es que no. Cuando comencé a traducirlo, sabía que existían las traducciones de Gerardo Markuleta (Hitz ibiltariak) y Xabier Alegria (Ispiluak), pero, como te he dicho antes, comencé a traducir algunos capítulos por puro entretenimiento, como pasatiempos.

Luego descubrí que 35 de las narraciones que aparecían en la antología Emakumeak también aparecían en Ispiluak y que ya estaban traducidas al euskera. La verdad es que me llevé una sorpresa y un disgusto. Conseguí el libro de Xabier Alegria, y, al comparar algunos de los relatos, comprobé que ambos utilizábamos un estilo bastante diferente. Así que decidí continuar sin reparar en las traducciones que estaban ya editadas.

Más tarde he tenido la oportunidad de comparar unas pocas narraciones que se repiten en los dos libros, y he confirmado mis sospechas: los modelos de traducción utilizados por Xabier Alegria y por mí son muy diferentes. El suyo es, por así decirlo, más lírico y quizás más rico. A menudo lleva al límite y fuerza los recursos de nuestro idioma, y eso dificulta la comprensión para los lectores vascos corrientes. Yo, en cambio, me he inclinado más por la comprensibilidad, pero sin dejar a un lado en ningún momento ese toque lírico de Galeano. Son dos estilos notablemente diferentes.

De todas formas, tengo claro que la traducción de Xabier Alegria tuvo un enorme mérito, más aún si tenemos en cuenta las condiciones en las que la hizo (estaba en la cárcel y no disponía de los medios técnicos actuales).

Eduardo Galeano, en San Sebatián. Foto: Donostia Kultura.

¿Qué se pierde y qué se gana en cada traducción, sobre todo desde el punto de vista de alguien que ya ha leído a Galeano también en su versión original?

En toda traducción, el traductor trata de mantenerse todo lo fiel que le sea posible tanto a la forma como al fondo del texto. Y hay veces que tiene que decantarse un poco en favor de uno, en perjuicio del otro.

Yo creo que en ese sentido la traducción ha quedado bastante equilibrada, pero eso lo tendrán que decir los lectores y los críticos. He intentado captar el estilo y el espíritu de los escritos de Galeano, y en esa tarea, como en otras, me han sido de mucha ayuda las correcciones y notas del corrector Fernando Rey y la editora Garazi Arrula.

¿Cuál es tu opinión sobre el estado de la traducción vasca?

Creo que hemos asistido a un cambio bastante grande en los últimos diez o quince años. Nuestro sector es cada vez más profesional, cada vez trabaja más gente en la traducción, ya sea en la administración o en el ámbito literario, y muchos de ellos son graduados en Traducción e Interpretación, están muy bien preparados.

Por otro lado, en los últimos años, se han dado enormes avances en los recursos técnicos, y, a corto plazo, nos llegarán cambios aún más grandes de la mano de los traductores automáticos: se nos avecina una especie de revolución que cambiará de arriba abajo nuestra forma de trabajar. En ese sentido, todos los traductores profesionales estamos a la expectativa, esperando a ver hacia dónde se dirigirá nuestra profesión en los próximos años.

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