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17/02/2020

14:40

cultura

Juicio

Un geólogo ve "extremadamente burdas" algunas "falsificaciones" de Iruña-Veleia

Agencias | Redacción

El experto, que ha declarado en el juicio por la supuesta falsificación de grafitos en el yacimiento, ha analizado 39 de las 476 piezas sobre las que, supuestamente, se efectuaron grafitos falsos.

  • Un momento de una de las sesiones del juicio. Foto: EFE.

    Un momento de una de las sesiones del juicio. Foto: EFE.

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Un geólogo del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) que ha declarado este lunes en el juicio por la supuesta falsificación de grafitos en el yacimiento romano de Iruña-Veleia ha asegurado que la "falsificación en algunas piezas es extremadamente burda".

La sesión de esta mañana se ha centrado en el informe elaborado por este trabajador del IPCE, que, tras analizar 39 piezas cerámicas de ese yacimiento (supuestamente, se efectuaron grafitos falsos en 476), concluye que "no hay duda" de que 35 de ellos son "de origen contemporáneo".

Así lo ha asegurado este experto, que ha descrito con todo tipo de detalle el estudio llevado a cabo sobre las piezas. Estas fueron "barridas a conciencia" por un microscopio electrónico durante "casi 400 horas", utilizando una técnica de análisis que "no deja ningún tipo de huella de su paso por la cerámica", según ha subrayado.

También ha explicado que se analizaron las piezas con luz fluorescente ultravioleta, que permite ver los posibles repintes y añadidos en las obras, y que solo con ello hubiera sido suficiente para certificar su falsedad, porque en algunos casos la falsificación es "extremadamente burda".

Restos de acero común

El geólogo del IPCE, que ha declarado durante cuatro horas tras un biombo para proteger su imagen, ha relatado que una de las constantes observadas es que en los surcos de los grafitos se han encontrado restos de acero común, e, incluso, en dos piezas, de acero inoxidable.

Esos restos metálicos "modernos" además están "inalterados", solo aparecen en los surcos de las letras y dibujos, y además rompen la "costra" que cubría la pieza tras permanecer durante siglos bajo tierra, ha descrito el experto.

Sobre el objeto que podría haberse utilizado para llevar a cabo estos grafitos ha hablado de un objeto metálico y puntiagudo, un "instrumento moderno", que puede ser desde un clavo o cualquier punzón de laboratorio, es decir, cualquier herramienta de "uso cotidiano".

También ha indicado que esos restos de metales, "circunscritos" a los surcos de las letras y dibujos, no pueden proceder de los instrumentos utilizados en el lavado de las piezas.

Ha añadido que han encontrado "tierra de relleno" en los surcos de los presuntos grafitos falsos, que buscan dotar de "apariencia de antigüedad" a los mismos.

Ha descrito "anomalías" en fracturas de las piezas con "roturas recientes", sin costra, además de trazos anómalos, con letras que no existían en el alfabeto romano arcaico, y surcos sobre las cerámicas que no han estado en contacto con la tierra del yacimiento.

El experto del IPCE ha avalado la selección de las cerámicas analizadas, por ser "muy representativa del conjunto" de las que supuestamente fueron falsificadas y ante la imposibilidad de analizar todas.

Presentados como "históricos", en 2006

Hasta este momento, varios arqueólogos que trabajaron en este yacimiento han puesto en duda en sus declaraciones la autenticidad de estos grafitos, que, cuando fueron presentados en público, en junio de 2006, fueron calificados de históricos, porque, entre otras cuestiones, adelantaban al siglo III la aparición del euskera y la entrada del Cristianismo.

Los agentes de la Ertzaintza que investigaron este caso concluyeron que lo ocurrido en este yacimiento ha sido "una de las mayores falsificaciones y/o manipulaciones realizadas sobre materiales arqueológicos del mundo romano". Sin embargo, tres de los cuatro peritos calígrafos que han declarado en la vista no han podido concluir que el autor de los presuntos grafitos falsos haya sido el exdirector del yacimiento Eliseo Gil, principal imputado en este caso; para él, la Fiscalía pide cinco años y medio de cárcel, si bien él ha mantenido su inocencia.

Junto a él, está procesado Rubén Cerdán, para quien el Ministerio Público solicita dos años y medio de cárcel. En el banquillo de los acusados, también estaba Óscar Escribano, un colaborador de Gil, que, en el inicio de este juicio, aceptó un año de cárcel, tras reconocer que hizo con un punzón una inscripción sobre una pieza a modo de "broma".

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