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16/09/2019

14:11

Euskera

ESTUDIO

El uso del euskera subió 5 puntos entre los participantes del Euskaraldia

EITB.EUS

Un estudio realizado por Soziolinguistika Klusterra ha concluido que Euskaraldia 'impulsó grandes cambios' en los hábitos lingüísticos.

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Euskaraldia. Foto: EiTB
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La primera edición del Euskaraldia "impulsó grandes cambios" en los hábitos lingüísticos de las personas participantes durante los 11 días (del 23 de noviembre al 3 de diciembre de 2018) que se prolongó el ejercicio. En total, participaron un total de 225.000 personas y se celebrará una segunda edición en otoño de 2020.

Soziolinguistika Klusterra se ha encargado del desarrollo técnico del estudio, en colaboración con Gobierno Vasco, Gobierno de Navarra, Oficina Pública de la Lengua Vasca, Diputación Foral de Gipuzkoa y Euskaltzaleen Topagunea.

Esta mañana se ha presentado el estudio "Euskaraldia I. Emaitzen azterketa" en una rueda de prensa celebrada en San Sebastián en la que han comparecido Bingen Zupiria, consejero de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco; Garbiñe Mendizabal, diputada de Igualdad Lingüística de Gipuzkoa; Elena Laka, presidenta de Euskaltzaleen Topagunea; Pello Jauregi, director de la investigación; y Uxoa Anduaga, investigadora de Soziolinguistika Klusterra.

Según ha subrayado el director de la investigación, Pello Jauregi, "Euskaraldia ha provocado cambios significativos en los hábitos lingüísticos de las personas participantes en los 11 días del ejercicio y una gran proporción de esos cambios seguían vigentes tres meses después". La socióloga Uxoa Anduaga, por su parte, ha destacado que "el cambio mayor se ha dado entre quienes tienen menos competencia para hablar en euskera; se trata de un cambio mayor que el detectado entre quienes tenían mayor competencia y hábito en euskera al comienzo de Euskaraldia o entre quienes viven en zonas muy euskaldunes".

Conclusiones principales

1.       Los participantes han cumplido en gran medida con lo que se les pedía. Así, por ejemplo, las personas ahobizi presentan un gran nivel de cumplimiento en lo que se refiere a hablar en euskera con todos aquellos que lo entienden, así como a establecer el primer contacto en euskera con personas desconocidas. En el caso de las personas belarriprest, por su parte, les ha resultado más complicado pedir a las personas euskaldunes que hablasen en euskera, ya que la mayoría lo han considerado un comportamiento forzado.

 2.     En lo que se refiere al uso lingüístico de los participantes, Euskaraldia ha impulsado grandes cambios en los 11 días que ha durado el ejercicio. El cambio se ha mantenido en una proporción significativa incluso al cabo de tres meses después de la finalización de Euskaraldia. Muchos participantes han mencionado en sus comentarios que el ejercicio les ha parecido breve; es decir, que once días no son suficientes para un ejercicio sociolingüístico de estas características.

 3.     En comparación con la evolución lingüística general, se han detectado mayores cambios en las personas que tenían menor competencia lingüística en euskera; en aquellas personas que menos costumbre tenían de hablar en euskera; y en aquellas que vivían en zonas sociolingüísticas menos euskaldunes. Por el contrario, no se registran cambios tan grandes entre las personas que han demostrado una buena competencia lingüística al principio de Euskaraldia; en aquellas personas que tenían una tendencia clara a hablar en euskera; y en aquellas que vivían en zonas sociolingüísticas más euskaldunes.

 4.     Los cambios han sido generales para todos los participantes, tanto ahobizi como belarriprest. Todos han avanzado en el uso del euskera, pero los cambios más notorios se han registrado entre euskaldunes pasivos ahobizi. Les siguen las y los euskaldunes pasivos belarriprest, en tercer lugar, euskaldunes belarriprest, y por último euskaldunes ahobizi.

 5.     Si bien la categoría ahobizi euskaldun ha sido la más numerosa en Euskaraldia, los datos ponen de manifiesto la riqueza de otras opciones: a) la confianza de personas que a pesar de tener limitaciones para hablar en euskera, decidieron optar por ahobizi (ahobizi euskaldun pasivo); b) Las personas que a pesar de no tener problema alguno para hablar en euskera han optado por el rol belarriprest (belarriprest euskaldun); y c), las personas que a pesar de tener dificultades evidentes para usar el euskera han decidido ejercer de belarriprest (belarriprest euskaldun pasivo).

6.     Se aprecia que Euskaraldia ha puesto en marcha dos mecanismos profundos a la hora de impulsar el uso del euskera. Por una parte, gracias al distintivo identi­ficativo, mucha gente (sobre todo los ahobizi) han sentido un gran respaldo para, en general, hablar en euskera con todo aquel que lo entienda. Por otra parte, el uso del euskera de unos ha despertado la necesidad de responder en euskera de otros (el mecanismo de la simetría lingüística).

7.     Euskaraldia ha sabido crear condiciones socioafectivas para fomentar el uso del euskera. Ha generado un contexto protector y abierto. Aquellos que querían hablar en euskera han sentido la legitimidad social para poder hacerlo con toda tranquilidad. Otros muchos han visto una buena oportunidad para salir de la zona de confort e iniciar procesos de cambio. Muchas personas que tenían dificultades de hablar en euskera han reunido el ánimo necesario para hacerlo, dejando de lado vergüenzas y miedos. Por último, la posibilidad de poder utilizar el castellano o el francés (sin entorpecer la comunicación en euskera) ha sido una herramienta autorreguladora potente para que muchas personas que tenían dificultades para expresarse en euskera pudieran acercarse a una dinámica en euskera sin entorpecer su desarrollo.

8.    Euskaraldia ha ofrecido una perspectiva más realista de las prácticas lingüísticas a muchas personas participantes. Muchas personas participantes que tenían bastante "idealizado" su hábito lingüístico se han dado cuenta de que usan el euskera menos de lo que creen. Otras muchas han visto que actitudes que antes de Euskaraldia no les parecían tan difíciles son más complejas de lo que parece. Además, hay personas que se han dado cuenta de que hay más personas que entienden y usan el euskera de las que creen.

9.    A pesar de haberse registrado ligeros avances, las mayores dificultades se han detectado en estos tres ámbitos: a) no se ha extendido demasiado la actitud de hablar en euskera con aquellas personas que tienen limitaciones para entender y usar el euskera; aún existe una laguna importante para que las y los hablantes se expresen en euskera con tranquilidad en situaciones comunicativas en las que deban adaptar su manera de hablar hacia registros más fáciles o más comprensibles; b) mantener largas conversaciones bilingües; esta práctica no se ha afianzado todavía en los comportamientos de las y los participantes, aunque se han visto avances interesantes; c) a la hora de invitar o pedir al interlocutor hablar en euskera, muchas personas participantes se han sentido bastante incómodas, sobre todo muchas y muchos de los que han desempeñado el rol de belarriprest. Todos esos comportamientos tienden hacia un uso del castellano o francés en la práctica y cultura sociolingüística actual, y así han sido también para muchos participantes de Euskaraldia. Aunque se han hecho algunos pequeños avances, aún queda un largo camino que recorrer en esa dirección. Y es un camino necesario, ya que es ahí donde reside el reto de las relaciones entre euskaldunes y euskaldunes pasivos, y esa es, precisamente, una de las claves para la revitalización del euskera.

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