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Cumbre entre los presidentes de Corea del Norte y EE.UU. 2018

Internacional

ANÁLISIS

Cumbre “fantástica” entre Corea del Norte y EE.UU.

Imanol Butron Alonso (*)

12/06/2018

La buena sintonía entre ambos líderes hace indicar que la desnuclearización y la paz en Corea están cada vez más cerca.

  • Cumbre histórica entre Donald Trump y Kim Jong Un. Foto: EFE

    Cumbre histórica entre Donald Trump y Kim Jong Un. Foto: EFE

    Cumbre histórica entre Donald Trump y Kim Jong Un. Foto: EFE
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El 12 de julio de 2018 quedará marcado para siempre por ser la primera vez en la historia en la que los mandatarios de dos países con ideologías tan radicalmente opuestas como son Corea del Norte y Estados Unidos se daban un apretón de manos y se sentaban frente a frente. El motivo principal, la desnuclearización completa del Norte y la paz permanente en la península de Corea.

Después de un tormentoso fin de semana de reuniones en la cumbre del G7 entre los principales líderes mundiales para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, donde hubo un duro intercambio de declaraciones entre Donald Trump y el jefe de Gobierno canadiense, Justin Trudeau, las miradas de toda la comunidad internacional estaban puestas en lo que podía ocurrir en ese Hotel Capella de la isla de Santosa en Singapur entre el presidente norcoreano y el estadounidense.

Sin embargo, en esta ocasión y tras dialogar durante 48 minutos en solitario y algo más de una hora y media con sus asesores, Trump ha dicho a los periodistas que se encontraban allí que el encuentro había sido “realmente fantástico”.

Esta buena sintonía entre ambos mandatarios hace indicar que el final de una guerra que duró de 1950 a 1953 y que 65 años después aún no tiene un tratado de paz está cada vez más cerca. Este supuesto final viene acompañado además de una desnuclearización total, que, según ha anunciado Trump, comenzará "muy rápido", pese no haber una fecha límite para ello.

De esta forma, ambos líderes obtienen su recompensa personal: Por un lado, Kim Jong-un puede acabar con el hermetismo que ha caracterizado a Corea del Norte durante todos estos años y lograr así modernizar una sociedad muy estancada y mejorar una economía que sufría cada vez más sanciones por parte de la comunidad internacional. Donald Trump, por su parte, podrá presumir de ser el primer presidente estadounidense en sentarse junto a un líder norcoreano y acabar así con una crisis internacional y un conflicto que se hace más visible sobre el paralelo 38.

 

(*) Imanol Butron Alonso, graduado en Ciencias Políticas por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), es alumno en prácticas del Máster De Comunicación Multimedia EiTB-EHU en eitb.eus.

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