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22/03/2021

11:34

Sociedad

Día de los Bosques

Imprescindibles para subsistir

eitb media

Los bosques vascos están inmersos en un proceso de constantes cambios; la intensificación del pino, la banda marrón y la aparente apuesta por el eucalipto han marcado los últimos años del forestalismo

  • Bosques vascos

    La superficie de coníferas supone un 43,7 % del territorio arbolado de la CAV. Foto: Archivo.

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Encender la luz, leer un libro, tomar un medicamento o simplemente beber un vaso de agua. Son acciones que realizamos a diario, pero que no siempre las relacionamos con los bosques. Sin embargo, los montes nos condicionan más de lo que pensamos. Desde un punto de vista antrópico, los bosques abastecen la mayor parte de nuestra vida; la subsistencia de casi dos mil millones de personas depende directamente de éstos. 

Pero son esenciales, sobre todo, para la supervivencia de los ecosistemas que los habitan. Los bosques y sus árboles otorgan equilibrio a la naturaleza, y ejercen de nexo entre los elementos naturales y los seres vivos. Protegen el suelo y gracias a sus raíces evitan desprendimientos de tierra, sujetándola ante las fuertes lluvias. También regulan el ciclo del agua, y son excelentes purificando el aire que los rodea. Además, protegen la fauna forestal ante las amenazas del exterior.

Los bosques también son imprescindibles para mitigar el cambio climático. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los árboles y las plantas absorben aproximadamente 2000 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, y suponen una de las fuentes de oxígeno más importantes del planeta. 

Asimismo, contienen una biodiversidad incomparable a cualquier otro ecosistema terrestre, pues, según la ONU, los bosques albergan más del 80 % de especies animales y vegetales del mundo, y contienen 60 000 especies de árboles diferentes.

Principales amenazas

A pesar de ser indispensables, estos ecosistemas están en peligro. Los bosques cubren el 31 % de la superficie terrestre, pero este porcentaje está disminuyendo considerablemente  a causa de la deforestación. Desde 1990 se han perdido 420 millones de hectáreas. 

La agricultura es la principal responsable. El insostenible crecimiento de la población, ha incrementado la necesidad de producir más alimentos, por lo que muchas de las superficies originalmente arboladas han pasado a ser plantaciones agrícolas o pastizales para el ganado.

No obstante, la pérdida de superficie forestal se ha desacelerado en los últimos años. Las cifras son todavía preocupantes, pero en los últimos 30 años la tasa de deforestación anual ha disminuido en 6 millones de hectáreas. La ONU ha admitido que la dirección es correcta, pero señala que se tardarán 25 años más llegar a la meta de acabar con la deforestación, cuando el mundo se había propuesto hacerlo para 2020.

Radiografía de los bosques de Euskal Herria

En el País Vasco la situación no es tan alarmante, aunque los bosques están inmersos en un proceso de constantes cambios. La intensificación del pino radiata durante el siglo pasado, las enfermedades y los cambios en la gestión de los bosques han marcado el panorama forestal vasco en los últimos años.

Según el último informe de la fundación HAZI, los bosques cubren el 54 % de la superficie total de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV). Las especies frondosas continúan siendo mayoritarias en Euskadi (56,2 %), y, además, han seguido aumentando respecto a los años anteriores. Asimismo, Álava es el territorio donde las especies frondosas abarcan la mayor parte de sus bosques, más de un 70 % de los arboles. 

La superficie de coníferas, en cambio, supone un 43,7 % del territorio arbolado de la CAV, con especial presencia en los bosques de Gipuzkoa y Bizkaia. Además, la superficie de estas especies desciende año tras año, sobre todo la del pino radiata, que ha perdido 28 000 hectáreas en los últimos 15 años.

El bosque mixto apenas llega a cubrir el 10% de los montes, pero supone un tipo de bosque en expansión, como consecuencia del abandono de pastizales o pinares talados. Están compuestos por diferentes especies frondosas de cepa y semilla y son mayoritarios en Gipuzkoa donde suponen el 16% de su superficie total arbolada.

En Navarra, los arboles cubren 460 000 hectáreas, el 46 % del total del territorio navarro. Las especies frondosas ocupan casi el 61 % de los bosques, mientras que las coníferas apenas son el 21 %. Los montes mixtos albergan el 18 % de los arboles de la Comunidad Foral, una cifra bastante superior a la de la CAV.

Sin embargo, según Aitor Onaindia, vicepresidente de la fundación Basoa, los bosques no contienen una sola especie, ya que dentro de ellos crecen también arboles de diferente clase. "Estos informes resumidos sobre inventarios forestales clasifican los bosques según la especie con mayor representación, por lo que pueden parecer superficies monoespecíficas. No obstante, si analizamos el total de los datos, aparecen diferentes especies en un 80  %", explica.

Según Onaindia, esto sucede sobre todo en bosques mayoritariamente cubiertos por coníferas, pues los pinos facilitan que la luz llegue al suelo, posibilitando así el crecimiento de frondosas.

Precisamente el Pino Radiata o Insignis es la especie más común en los bosques vascos, con 109 000 hectáreas, aunque es, también, la que mas decrece. Le sigue el haya, que, con 55 000 hectáreas, es la especie frondosa más numerosa. Al contrario que en la CAV, en Navarra el tipo de árbol que más abunda es el haya con 145 000 hectáreas, y el pino radiata ocupa tan solo 5 000 hectáreas.

Banda marrón

En los últimos tres años el paisaje de los bosques vascos ha cambiado; los pinos han adoptado un color otoñal, algo ciertamente inusual en especies coníferas. La enfermedad de las bandas del pino, más conocida como banda marrón, ha puesto en jaque a los bosques de Euskal Herria.

Esta afección es causada por tres hongos patógenos diferentes que actúan conjuntamente y provocan el característico color marrón de estos pinares. Además,  producen la caída prematura de las hojas, y también puede afectar a su crecimiento.

En total 93 147 mil hectáreas fueron afectadas por esta enfermedad, que tuvo su punto más álgido en el año 2018. La plaga comenzó en el norte de Gipuzkoa y Navarra, y fue extendiéndose paulatinamente hacia Bizkaia, donde también causo graves daños.

Aunque aún se desconocen las causas exactas de esta afección, varios investigadores de Neiker han confirmado que el clima puede ser un factor clave. Ciertamente, la banda Marrón siempre ha estado presente en zonas húmedas y cálidas cercanas a la costa, pero en unos niveles fácilmente controlables.

"El clima puede ser clave en esta cuestión; las características climatologías que tuvieron lugar en 2018 pudieron acelerar la propagación", explica Onaindia.

La Coordinadora de Movilización de Greenpeace Euskadi, Lorea Flores, también se muestra partidaria de determinar el clima como causante de la plaga, y aclara que la expansión de la afección se ha visto favorecida por la temperatura.

Asimismo, desde  la Asociación de guardas forestales de Gipuzkoa aseguran que los monocultivos influyen a la hora de propagar estas enfermedades, ya que no ayudan a evitar estas plagas, y que, en consecuencia, ese factor  pudo haber facilitado la propagación de la banda marrón.

Hoy en día, la situación ha mejorado, pero el problema sigue latente en los pinares vascos. En el año 2020 todavía había más de 87 000 hectáreas afectadas, y por el momento 9 438 hectáreas de pino afectadas han sido taladas.

En este sentido, la administración ha adoptado varias medidas y ha elaborado varios planes para hacer frente a esta situación, junto a varios equipos de investigación como Neiker, Hazi y Baskegur, entre otros. "Ha sido un trabajo arduo, pese a las prohibiciones del Gobierno de España a utilizar tratamientos aéreos", dice Onaindia.

Sin embargo, según explica Lorea Flores, la crisis no se ha gestionado correctamente. "No se quisieron tomar medidas contundentes cuando se detectó la enfermedad para no asumir ciertas pérdidas, y eso ha hecho que la enfermedad se extienda masivamente, afectando a la mayoría de masas de pinos en Euskadi y creando una profunda crisis en el sector forestal", detalla Flores.

Eucalipto

El eucalipto no es una especie mayoritaria en Euskadi, sin embargo, está cobrando especial importancia, pues en los últimos 15 años la plantación de esta especie ha crecido un 77 %.

Tradicionalmente, el pino ha sido una especie muy rentable, tanto por la calidad de su madera como por su rápido crecimiento. Tras la crisis provocada por la banda marrón, muchos selvicultores han optado por talar sus pinos enfermos e introducir nuevas especies como el eucalipto, ya que el precio de la madera del pino ha bajado considerablemente.

Según Onaindia, la tendencia de plantar eucaliptos no es reciente y es habitual desde hace años: "La enfermedad de los pinos simplemente ha alimentado esta tendencia. Es un error pensar que el eucalipto sustituirá al pino; tan solo el 40 % de los pinos enfermos que fueron talados ha sido reemplazado por eucaliptos".

Asimismo, Onaindia detalla que esta especie ofrece múltiples utilidades, y es la madera más demandada en el mercado mundial. "Además, la tasa de crecimiento es muy rápida, y su madera resulta muy barata", añade.

Sin embargo, según Lorea Flores, esta especie puede causar más impactos que beneficios en el ecosistema forestal. "Las plantaciones o cultivos son masas lineales monoespecíficas mucho más vulnerables a perturbaciones como los incendios forestales", aclara.

Principales retos

La situación que ha provocado la banda marrón ha agravado el estado de los bosques. Onaindia es contundente, y advierte que la gestión de los bosques vascos es el principal reto al que el forestalismo debe hacer frente. "Las nuevas generaciones no quieren continuar gestionando los bosques; esto acarrea graves problemas en la evolución y estructura de los bosques, pues estos quedan en un estado de abandono. Esta situación puede provocar sequias e incendios", explica.

Además, añade que la percepción de proteger los bosques que tiene la sociedad es errónea: "Salvaguardar los bosques no significa dejarlos intactos. Al igual que intervenir demasiado es negativo, restringir demasiado la gestión también es negativo".

Hacer frente al cambio climático es también uno de los grandes y mas importantes retos según Lorea Flores: "Necesitamos una gestión forestal que tenga en cuenta la emergencia climática, una selvicultura que reduzca la vulnerabilidad de las masas forestales".

 

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