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08/03/2021

06:41

Sociedad

Día Internacional de la Mujer

Las restricciones no harán callar a la reivindicación por la igualdad del 8M

Mikel Domínguez | EITB Media

Los trabajos de cuidados, la brecha salarial y la violencia de género son los ejes de la reivindicación feminista en un año en que, por la pandemia, se ha pedido "prudencia" en las movilizaciones.

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Imagen obtenida de un vídeo de EiTB Media.
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Las restricciones por la pandemia de la covid-19 no evitarán que el feminismo reivindique la igualdad plena hoy, 8 de marzo, en un Día Internacional de la Mujer en que, precisamente, se denunciará que el camino hacia la igualdad se ha visto interrumpido por la pandemia, que ha dejado clara la importancia de los trabajos feminizados en torno a los cuidados, estrechamente relacionados con la brecha salarial.

El feminismo denunciará el 8M la "crisis sistémica de múltiples dimensiones" que ha aflorado tras la pandemia. "Estamos viendo militarizadas las fronteras y las calles, hemos sufrido abusos policiales e institucionales racistas, cientos de personas han sido despedidas o están en riesgo de despido, miles de mujeres han tenido que abandonar el mercado laboral para ocuparse de los cuidados, ha quedado de manifiesto la falta de capacidad de poder decidir aquí, se han desalojado espacios ocupados, la violencia machista no ha cesado y la crisis ha afectado directamente a sectores feminizados, y en especial a las trabajadoras en situación irregular", ha denunciado el Movimiento Feminista de Euskal Herria.

Las movilizaciones se harán "responsabilidad y respetando las medidas sanitarias"

Las diversas marchas y concentraciones a lo largo de la geografía vasca se realizarán "actuando con responsabilidad y respetando las medidas sanitarias", según anunciaba el Movimiento Feminista de Euskal Herria. Las portavoces de Bilbao, por ejemplo, han pedido "responsabilidad y colaboración" en las movilizaciones, tanto en la concentración de la mañana ante la Oficina de Extranjería como en la manifestación de la tarde, porque "debemos cuidarnos entre todas".

Tras un año en que se han celebrado protestas de todo tipo durante el estado de alarma, las feministas han destacado que solo se haya cuestionado la conveniencia del 8M.

"Justo da la casualidad de que cuando las mujeres ocupamos las calles y cogemos el protagonismo, se nos pone en duda este derecho legítimo", critica Amanda Verrone, de Bilbo Feminista Saretzen. Alejandra Codesal, de la Asamblea de Mujeres de Álava, también ha sido contundente: "Creemos que se puede hacer una manifestación como se están haciendo otras muchas. Se está generando mucha polémica. El 8 de marzo y todo lo que tiene que ver con el feminismo levanta asperezas y genera rechazo. Hay gente a la que le incomoda y eso es señal de que estamos haciendo las cosas bien".

El Movimiento Feminista de Euskal Herria ha dado "muchas vueltas" al tema para poder llevar a cabo movilizaciones seguras. Las principales serán, una vez más, en las capitales. En Bilbao, una marcha partirá desde la plaza de Sagrado Corazón a las 19:00. A esa misma hora comenzará la manifestación en Vitoria-Gasteiz, desde la plaza San Antón. En San Sebastián la marcha comenzará a las 18:30 desde el túnel del Antiguo. En el caso de Pamplona, las protestas serán en los barrios de la ciudad a las 20:00. En Baiona se manifestarán a las 12:00.

Las instituciones piden prudencia en las movilizaciones

A pesar del movimiento de la Delegación del Gobierno de España en la Comunidad de Madrid, que ha prohibido todas las marchas convocadas, las instituciones vascas no han seguido el mismo camino, y se han limitado a recordar la obligatoriedad de respetar las medidas sanitarias.

Salud Pública recomienda no realizar concentraciones de más de 500 personas y respetar siempre la distancia de seguridad, además del uso obligatorio de la mascarilla. Las delegaciones del Ejecutivo español en la CAV y Navarra no han prohibido movilizaciones. De hecho, han precisado que no les corresponde autorizar las concentraciones, sino que simplemente los colectivos tienen la obligación legal de comunicar que se concentrarán. Sólo, llegado el caso, podrían decidir prohibirlas.

"El 8 de marzo es un día para reivindicar, denunciar y trabajar por la igualdad pero de una manera responsable". Es el mensaje que la consejera de Igualdad, Beatriz Artolazabal, trasladó al movimiento feminista. La consejera de Sanidad, Gotzone Sagardui, también se pronunció sobre el 8M: "No estamos en un tiempo de encuentros masivos", si bien señaló que el derecho a manifestarse "está legislado" y puede "hacerse uso del mismo".

El diputado general de Álava, Ramiro González, por su parte, instó a los ciudadanos a que no acudan a manifestaciones masivas el 8 de marzo porque "la situación sanitaria no lo aconseja", y apeló apelado a articular otras "fórmulas".

La ministra de Igualdad del Gobierno de España, Irene Montero, ha asegurado que, como miembro del Ejecutivo, está obligada a cumplir las recomendaciones sanitarias y la prohibición de las manifestaciones de Madrid, pero ha denunciado un "señalamiento" y "criminalización" del movimiento feminista. Ha lamentado que hay quienes quieren "negar" la calle a las mujeres, "el derecho a la calle que tanto nos costó conseguir, la calle para estudiar, la calle para trabajar, la calle para reivindicar y conquistar derechos".

La pandemia desnuda la importancia de los cuidados

En su campaña con motivo del 8M de 2021, Emakunde pretende visibilizar, valorar y repartir las tareas de cuidado entre mujeres y hombres, y entre las instituciones y la sociedad en su conjunto. El lema que ha utilizado el Instituto Vasco de la Mujer es ¿Quién cuida? Hagámoslo visible. Hagamos nuestra parte.

La directora Izaskun Landaida ha destacado tres aspectos relacionados con el cuidado: su importancia, "vital para nuestra supervivencia y para el funcionamiento de la sociedad" tal y como ha quedado más evidente que nunca durante la pandemia; su invisibilidad, y su reparto desigual entre mujeres y hombres, "que refuerza la desventaja socioeconómica de las mujeres, dado que limita su acceso a la educación, a la salud, al empleo remunerado, así como a su participación en la vida pública y cultural".

El Gobierno de Navarra, en una campaña con el lema Mujer tenía que ser, ha reivindicado el papel y la contribución diaria de las mujeres, en muchas ocasiones desarrollada en primera línea de profesiones declaradas esenciales con motivo de la covid-19, como el personal de supermercados, y cuyo trabajo supone un soporte fundamental.

El sindicato Satse también ha incidido en que "este año ha quedado patente lo que llevamos años reivindicando: la importancia de los cuidados", que realizan mayoritariamente las mujeres y están "normalmente invisibilizados y minusvalorados", si bien "son los que han permitido el sostenimiento de la sociedad" durante la pandemia.

Reivindican que se reconozca "el valor de las enfermeras", que han estado "en primera línea del cuidado" durante la pandemia pero para las que "no está habiendo ni el respeto, ni los cuidados necesarios".

Asimismo, el Ararteko Manuel Lezertua ha destacado que la pandemia de la covid-19 ha enseñado a la sociedad "cuánto han dado las mujeres en primera línea de cuidado por el resto de las personas" y la importancia de su dedicación para paliar su impacto.

"A mayor igualdad de género, más democracia, mejor protección de los derechos humanos y mayor bienestar para toda la ciudadanía", ha destacado el Defensor del Pueblo de Euskadi.

La situación de desigualdad se refleja en los datos económicos. Según el análisis de brecha de género presentado por UGT-Euskadi con motivo del 8M, dos de cada tres personas contratadas a tiempo parcial en la CAV en 2020 fueron mujeres. Esa parcialidad "es involuntaria en muchos casos".

Las ocupaciones vinculadas a los cuidados o la limpieza son las más feminizadas y precarizadas todavía, lo que se traduce en que las mujeres ven disminuida o interrumpida su cotización, y eso reduce la cuantía de sus pensiones en el futuro.

La violencia de género durante el confinamiento

En el último año, las víctimas de violencia de género se han visto encerradas en casa con su agresor. El servicio de atención telefónica a mujeres víctimas de violencia Satevi registró un ligero aumento de llamadas durante los meses de confinamiento. Llamaron mujeres que mostraban mucha soledad, confusión y dudas sobre cómo actuar frente a los agresores con los que convivían, algunos de los cuales empezaron su maltrato en esa convivencia domiciliaria.

Así lo constató el equipo de profesionales que atiende el número de atención a mujeres víctimas de violencia machista, el 900 840 111, un servicio al que cualquier persona sabedora de una situación de este tipo puede recurrir.

Este dato es reflejo de un problema estructural que se repite en el resto del continente. El Consejo de Europa ha alertado que ha habido un "dramático incremento" de llamadas a líneas telefónicas de ayuda.

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